La Logopedia dentro de una unidad de rehabilitación neurológica y la importancia del equipo. Un enfoque terapéutico.

La Logopedia dentro de una unidad de rehabilitación neurológica y la importancia del equipo. Un enfoque terapéutico.

Conmemorando hoy el día mundial de la logopedia, nos gustaría hablar de la importancia que tiene la logopedia en una unidad de rehabilitación neurológica y el trabajo conjunto con el resto de especialidades de la unidad para, de una manera interdisciplinar, dar el mejor servicio posible a la persona, mediante un buen enfoque terapéutico.

Por su prevalencia, en este post nos vamos a centrar en el papel de la logopedia en personas que han sufrido daño cerebral adquirido (DCA).

La problemática derivada del DCA es muy variada, por ello, el proceso de neurorrehabilitación a de estructurarse en torno a la globalidad del paciente, de acuerdo a una visión integral y holística del mismo (3,5,10).

Para su correcta atención se necesita el trabajo de profesionales de diferentes disciplinas reunidos en un equipo interdisciplinar. En el IRF, este equipo está formado por médicos, fisioterapeutas, fisioterapeutas especialistas en suelo pélvico, neuropsicólogos, psicólogos, optometristas, terapeutas ocupacionales, logopedas, podólogos y trabajadores sociales.
Además, la participación activa del paciente y su familia es esencial para el éxito del programa (1, 2, 3, 8, 10). 

Además de un buen equipo con variedad de especialidades que pueda dar atención a todos los problemas que se producen después de un daño cerebral, la rehabilitación de debe ser administrada por equipos especializados en rehabilitación neurológica y llevarse a cabo en espacios que estén dotados específicamente para la neurorehabilitación (1, 4).

El tratamiento rehabilitador de las personas con DCA consiste en aplicar todas las medidas necesarias para prevenir las complicaciones secundarias a la lesión cerebral, preservar las estructuras y las funciones alteradas y conseguir alcanzar la máxima capacidad física, funcional emocional y social para que la persona pueda reintegrarse a su medio sociofamiliar y, si es posible, al académico/laboral. Podemos decir que el objetivo final de la rehabilitación neurológica es la de recuperar el mayor nivel posible de independencia y/o autonomía, mejorando así su calidad de vida. (3, 5, 8)

En el abordaje de la rehabilitación neurológica, es importante contar con reuniones de equipo semanales con las que poder fomentar la comunicación terapéutica. Así, cada terapeuta aportará al equipo información valiosa acerca del paciente, estableciendo, por ejemplo, diferentes pautas, consejos y/o estrategias que puedan servir para fomentar los aprendizajes y contribuir a la generalización de estos desde otras áreas (3,4,5,8). Si es preciso, como en el caso del IRF, se contará con la presencia directa de un terapeuta en una sesión de un compañero de distinta especialidad, para mostrar o modelar la mejor manera de llevar a cabo cierta estrategia o tarea, y asegurarse de que se aplican de forma correcta, en beneficio del paciente.

Cada aspecto que se trabaja desde un servicio influye en otro, de ahí la importancia del trabajo en equipo. Pongamos algunos ejemplos (2, 6 ,7, 9):

  • Desde terapia ocupacional o fisioterapia, la mejora de la estabilidad o control postural llevada a cabo en el paciente, genera un beneficio indirecto en logopedia en procesos como respiración, fonación o deglución, al facilitar este la activación del área diafragmática en respiración o modular la tensión laríngea, implicada en el contacto de las cuerdas vocales o en el ascenso laríngeo.
  • En neuropsicología se estimulan procesos como la atención, memoria, percepción o función ejecutiva, que influyen de manera indirecta en el lenguaje. Estos favorecen, por ejemplo, la retención durante más tiempo de un segmento auditivo en la memoria operativa, mejoran la desinhibición de estímulos auditivos distractores, aportan estrategias de acceso al léxico en personas afásicas o con enfermedades neurodegenerativas, pudiendo beneficiar así a la mejora de la comprensión y expresión del lenguaje, aportando eficacia a la terapia y reforzando así que se establezcan los aprendizajes desde ambas áreas de intervención.
  • En cuanto a la logopedia, muchas veces los problemas de comunicación que tienen los pacientes dificultan el proceso de rehabilitación de otras especialidades (5,7).
    Podría servir de ayuda a los demás terapeutas ofrecer diferentes pautas o estrategias que les permitan comunicarse con el paciente de una manera eficiente, ya que nosotros conoceremos de primera mano que quiere decir con la estereotipia que produce o cómo podemos fomentar que el paciente se comunique mejor. Así, nos aseguramos de obtener la mayor información posible y de mayor calidad, en el caso de que se trate de una dificultad a nivel de expresión, o de hacer llegar información al paciente de la mejor manera, con la que se beneficie al máximo de la terapia, en el caso de dificultades de comprensión.Podremos aportar unas pautas u otras en función de la afectación del paciente, entre las que nombramos (3, 4, 9):

    • Buscar el entorno más propicio para la interacción, reduciendo al mínimo o eliminando el ruido de fondo.
    • Mirar a la cara del paciente y hacer que mire a quien le habla.
    • Hablar de modo lento y bien articulado sin exagerar ni aumentar el volumen de la voz, adaptada para un adulto.
    • Utilice frases cortas y sencillas. Ponga énfasis en las palabras claves.
    • Hablar de temas concretos, objetos y personas familiares, del ambiente próximo.
    • Repetir varias veces las ideas importantes.
    • Comprobar que el paciente comprende lo que se ha informado antes de introducir nueva información.
    • Dar tiempo al paciente para que hable y dejarle un margen de tiempo razonable para que responda.
    • Puede pedir que repita lo que ha dicho cuando no se entiende, pero no insista demasiado para evitar la frustración.
    • Evitar críticas y correcciones frecuentes.
    • Hacer preguntas que se puedan responder de manera breve.
    • Animarle en todos sus esfuerzos, los pequeños logros deben aceptarse como grandes.
    • El tiempo que se dedica a la interacción comunicativa debe ser limitado, ya que la fatiga suele aparecer con sesiones muy largas.
  • Las pautas o consejos desde el servicio de logopedia que pueden interesar a las demás disciplinas no se centran sólo en el lenguaje, sino en problemas de disfagia, disfonías o dificultades fono-respiratorias, trastornos que solemos encontrarnos en pacientes con daño cerebral (4).Podemos encontrarnos con pacientes a los que hemos realizado una modificación de consistencia y/o volumen, o pacientes a los que se les ha recomendado cierta técnica facilitadora para favorecer la deglución. Esta información deben conocerla los demás terapeutas para poder evitar riesgos en el caso de que sea necesaria la hidratación durante la sesión, o en el caso de evitar ofrecer cualquier alimento que el paciente no pueda o deba tomar. Si nos aseguramos de que los demás terapeutas conocen las estrategias que utilizamos para llevar a cabo la rehabilitación, estaremos fomentando la generalización de los aprendizajes desde las diferentes áreas, buscando como objetivo final la mayor eficacia de la intervención que suponga el mayor beneficio posible para el paciente.

Esta línea de trabajo en la que no solo nos centramos en nuestra sesión, sino que ofrecemos pautas a los compañeros para que las lleven a cabo desde su disciplina, aporta eficacia tanto a la terapia (buscamos reducir las dificultades de comunicación durante la sesión y sacar el máximo rendimiento a nuestro plan de intervención), como al paciente (el mismo se beneficia, fomentando el número de ocasiones a las que se enfrenta a diferentes situaciones en las que debe aplicar los conocimientos o estrategias practicadas en sesión y generalizando los aprendizajes). Esto fomentará que la rehabilitación del lenguaje sea más eficaz

Podemos decir entonces que un enfoque terapéutico basado en el trabajo en equipo y en la comunicación, es vital para la recuperación de las personas que han sufrido un daño cerebral. Cada persona del equipo es tan importante como la otra, y aporta valiosa información que influye en el trabajo del resto.  (1,4,8,10). 

Pablo Jordi Perea
Logopeda de la Unidad de Rehabilitación Neurológica

BIBLIOGRAFIA

1. Cano de la Cuerda, R; Collado Vázquez, S. (2012) Neurorrehabiltiación. Métodos específicos de evaluación y tratamiento.
2. Dorta WM, Sosvilla IS. (2012). La afasia. Características comunicativas para la intervención enfermera. ENE, Revista de Enfermería. 6(3).
3. Federación Española de Daño Cerebral. www.fedace.org
4. Federación Española de Daño Cerebral FEDACE. (2007). Cuadernos FEDACE sobre Daño Cerebral Adquirido. Logopedia y daño cerebral adquirido. ISBN 13-978-84690-7355-1
5. Guía Clínica de Neuro-Rehabilitación en Daño Cerebral Adquirido. (2013) © Fundación Reintegra
6. Gordon C; Ellis-Hill C; Ashburn A. (2009). The use of conversational analysis: nurse-patient interaction in communication disability after stroke. J Adv Nurs ; 65 (3): 544-53

No Comments

Sorry, the comment form is closed at this time.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies

. ACEPTAR
Aviso de cookies