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La importancia del autocuidado, problemas de desempeño ocupacional en la realización de las ABVD tras un DCA

24 julio, 2019
La importancia del autocuidado. Problemas de desempeño ocupacional en la realización de las actividades básicas de la vida diaria tras un daño cerebral adquirido

La importancia del autocuidado.

Problemas de desempeño ocupacional en la realización de las actividades básicas de la vida diaria tras un daño cerebral adquirido

Para conmemorar el Día Internacional de Autocuidado, queremos hablar de los problemas que aparecen en el desempeño ocupacional al realizar las Actividades Básicas de la Vida Diaria después de haber sufrido un Daño Cerebral Adquirido, y cómo la Terapia Ocupacional puede ayudar a la mejora funcional de las mismas.

El Daño Cerebral Adquirido (DCA), resulta por una lesión en el cerebro, de causa interna o por una fuerza física externa, de naturaleza no degenerativa ni congénita. Esta lesión, produce alteraciones en el nivel de funcionamiento cognitivo, conductual, físico y/o emocional. (1).

La principal causa del DCA, son los Ictus, teniendo una incidencia de, aproximadamente un millón de casos al año (2,3, 4) con 266 casos por cada 100.000 habitantes en España, según el informe “Daño Cerebral Sobrevenido en España: un Acercamiento Epidemiológico y Sociosanitario” del Defensor del Pueblo (5). En torno al 80% de las personas que sobreviven, padecen, a consecuencia, afectación sensoriomotora del hemicuerpo contralateral a la lesión, lo cual provoca que sea el principal motivo de discapacidad en el mundo (6) por causar dificultades para llevar a cabo las actividades de la vida diaria (AVD’s); siendo tras los seis primeros meses, después del Ictus, mejorada esta funcionalidad tan solo entre el 5 y el 20% de los pacientes (6). Esta afectación, limita su nivel de independencia y, por tanto, su calidad de vida (7).

El otro conjunto etiológico de mayor incidencia, son los Traumatismos Craneoencefálicos (TCE), siendo los accidentes de tráfico, laborales y deportivos las causas más frecuentes. (8). El Instituto Guttmann – Hospital de Neurorrehabilitación, ha cifrado en torno a 200 nuevos casos por cada 100000 habitantes al año. De estos, la incidencia de, a consecuencia del daño, padecer secuelas severas o moderadas se establece en 2 por 100000 habitantes al año para las primeras, suponiendo en España 820 casos nuevos al año, y 4 por 100000 para la discapacidad moderada, siendo 1640 nuevos casos al año. (9). Estos casos de TCE graves, presentarán secuelas físicas y neuropsicológicas que dificultarán el desarrollo de su vida habitual de la forma más satisfactoria posible, al igual que ocurre en los pacientes que han sufrido un Ictus, tal y como se comentaba en el párrafo anterior.

Resulta complicado mostrar un patrón general tras un DCA, pues las alteraciones que se presentan dependen de distintos factores como la extensión, la gravedad, la localización de la lesión, la edad, así como la personalidad y las capacidades cognitivas previas de la persona (11,12,13). Pese a esto, se pueden destacar algunas de las principales alteraciones, siendo las más comunes: alteraciones sensitivomotoras, alteraciones del lenguaje y la comunicación y trastornos neuropsicológicos.

Dentro de las distintas actividades que cada persona puede desempeñar en su día a día (en función de su rol emocional, cognitivo, biológico, social o laboral), se encuentran las Actividades Básicas de la Vida Diaria (ABVD’s), que son aquellas que están orientadas al cuidado del propio cuerpo, las cuales son fundamentales para vivir en un mundo social que permita la supervivencia y el bienestar (18), es decir, aquellas que engloban las capacidades de autocuidado más necesarias y elementales: bañarse/ducharse, vestirse/desvestirse, comer, alimentarse, movilidad, transferencias, cuidado de los dispositivos de atención personal, higiene y arreglo personal, aseo e higiene en el inodoro y cuidado del intestino y la vejiga.

El grupo de afectaciones que apresen después de un daño cerebral (comentado anteriormente), afecta al desempeño ocupacional de la persona.

Entendemos el desempeño ocupacional como la realización de actividades que permiten practicar los roles ocupacionales de forma satisfactoria para la persona en un ambiente apropiado y acorde a la etapa de desarrollo, cultura y entorno. Por tanto, esto tiene una repercusión negativa en la ejecución de las Actividades de la Vida Diaria (1) y en la calidad de vida de las personas con DCA y la de sus familiares, la cual se ve a menudo reducida por encontrarse afectadas aquellas áreas de vital importancia. (15,16,17).

El 68% de las personas que presentan un daño cerebral sobrevenido, tienen algún tipo de dificultad para llevar a cabo las ABVD’s de alimentación, aseo personal, transferencias y vestido de forma independiente y/o autónoma. El 84% presenta problemática para manejarse fuera del domicilio (en cuanto a movilidad), no pudiendo desplazarse sin ningún tipo de ayuda el 50% (1).

La Terapia ocupacional (TO) es una disciplina sociosanitaria que tiene como objetivo la promoción de la salud y el bienestar a través de la ocupación, fomentando la capacidad de las personas para participar en las AVD’s (19), objetivando cuáles son los aspectos que se encuentran afectados a nivel de habilidades sensitivomotoras y/o cognitivoperceptivas subyacentes al desempeño de las AVD’s. Es decir, desde la Terapia ocupacional, se pretende: capacitar a las personas que han sufrido un daño cerebral sobrevenido para ser lo más independientes posibles en la ejecución de las actividades diarias y poder desempeñar los diferentes roles significativos para ellos.

En el caso de intervenir sobre las actividades básicas de la vida diaria, se pueden mostrar diferentes tipos de intervención en función de los resultados obtenidos en la valoración específica de todas aquellas habilidades descritas, del contexto y el entorno, así como el análisis de la actividad para identificar cuáles son los problemas que presenta la persona en el desempeño, siendo el fin facilitar la participación en la ocupación. Es decir, las intervenciones variarán en función de la problemática individual de cada paciente.

Los tipos de intervención que se utilizan desde Terapia ocupacional para ayudar a los pacientes con DCA a recuperar la máxima independencia posible en su día a día, pueden dividirse en (18):

  • Uso terapéutico de las ocupaciones y actividades.
  • Proceso de asesoría
  • Proceso de formación/educación
  • Auto-gestión

Uso terapéutico de las ocupaciones y actividades

Será el uso terapéutico de las actividades y ocupaciones, teniendo en cuenta los entornos, las demandas de la actividad y las características individuales del paciente. Este tipo de intervención, se divide a su vez en distintas opciones a desempeñar. A continuación, se muestran las intervenciones, así como diferentes ejemplos en las ABVD’s.

  • Métodos preparatorios: donde se seleccionarán diferentes técnicas, métodos, basados en los conocimientos actuales de neuroplasticidad, control motor y aprendizaje, para preparar al paciente, potenciando aquellos prerrequisitos que se encuentren alterados e influyan en el desempeño ocupacional.

Ejemplos: trabajo de disociación de segmentos corporales, trabajo de análisis perceptivos de la conducta motora, trabajo del control postural, trabajo de alineación postura para prevenir alteraciones secundarias a la lesión, etc.

  • Actividades con propósito: actividades para desarrollar habilidades que promuevan la participación en las ocupaciones, sin olvidarse de aquellos componentes necesarios para realizarlas.

Ejemplo: manejar cubiertos, abrochar/desabrochar botones, seleccionar la ropa, etc.

  • Intervención asada en la ocupación: participación activa por parte del paciente en las ocupaciones reales. En este aspecto, se sabe que la práctica de actividades en contextos y entornos reales, estimula el aprendizaje de forma correcta en aquellas habilidades necesarias (tanto motoras, cognitivas, perceptivas…) para su adecuada ejecución y facilitando, por tanto, la generalización de los aprendizajes al día a día de los pacientes (20). Por ello, cuando puede ser llevado a cabo, las intervenciones se realizan en el propio domicilio del paciente, en el trabajo…

Ejemplo: vestirse, bañarse, preparar la comida, comer, etc.

Proceso de asesoría

En este caso, consiste en identificar el problema que ocurre en una situación determinada, generar soluciones, elegir una y, si fuese necesario, modificarla para generar la mayor efectividad posible.

Ejemplos: aconsejar sobre una rutina de ocio y tiempo libre para la persona afecta, mostrar diferentes productos de apoyo para la alimentación, mostrar opciones sobre posibles adaptaciones en el hogar, etc.

Proceso de formación o educación

Impartir conocimiento e información sobre diferentes aspectos en cuanto a salud, actividad, ocupación y/o participación.

Ejemplos: enseñar al familiar/cuidador de la persona que ha sufrido un DCA el posicionamiento más adecuado para esta persona en la cama, enseñar al familiar/cuidador estrategias de economía articular/ergonomía postural a la hora de movilizar a los pacientes, etc.

Auto-gestión

Promover la ocupación y el empoderamiento de los pacientes a la hora de buscar y lograr recursos que les permitan participar en sus ocupaciones diarias.

Ejemplos: colaborar con el paciente para solicitar modificaciones/adaptaciones en su puesto laboral y así poder reintegrarse en el mismo.

De forma global, tal y como se ha expuesto, el paciente con DCA requiere de un abordaje específico, tanto de evaluación como de intervención, destacando la importancia de las alteraciones que se muestran a la hora de la realización de las Actividades de la Vida Diaria, donde generalmente, suelen necesitar ayuda por parte de terceras personas. Por ello, el objetivo de la TO siempre ha de centrarse en generar nuevas estrategias y/o habilidades para poder desempeñar las mismas en entornos y contextos reales y así, pretender que se produzca una generalización del aprendizaje.

Como se ha podido entender, el tratamiento de las ABVD’s como medio terapéutico es fundamental, teniendo en cuenta las características individuales de cada paciente tras la lesión y la intervención previa sobre estos aspectos en el caso de que sea necesario, pero sin olvidarnos del entrenamiento en las propias actividades.

Cristina Menéndez Santos

Terapeuta Ocupacional de la Unidad de Rehabilitación Neurológica del IRF La Salle

BIBLIOGRAFÍA

  1. Fernández Gómez E, Ruiz Sancho A, Sánchez Cabeza A. Terapia ocupacional en Daño Cerebral Adquirido. TOG (A Coruña) [Revista en Internet]. 2009 [julio 2019]; Vol 6, supl. 4: p 410-464 Disponible en: http:// revistatog.com/suple/num4/cerebral.pdf
  2. Bonneux LG, Huisman CC, de Beer JA. “Mortality in 272 European Regions 2002-2004. An update”. Eur J Epidemiol. 2010; 25:77-85.
  3. Kulesh SD, Filina NA, Frantava NM. “Incidente anda case-fatality of stroke on the East border of the European Union: the Grodno Stroke Study”. 2010; 41: 2726-30.
  4. Banegas JR, Rodríguez-Artalejo F, Graciani A. “Mortality attributable to cardiovascular risk factors in Spain”. Eur J Clin Nutr. 2003; 57:18-21.
  5. Defensor del Pueblo. “Daño cerebral sobrevenido en España_ un acercamiento epidemiológico y sociosanitario. 2005. Madrid: Defensor del Pueblo.
  6. Nichols-Larsen D.S., Clark P.C., Zeringue A., Greenspan A., Blanton S. “Factors influencing stroke survivors’ quality of life during subacute recovery”. Srtroke 2005; 36 (7): 1480-1484.
  7. Thieme H. et al. “Mirror Therapy for patients with severe arm paresis after stroke – A randomized controlled trial”. R. 2012; 0(0):1-11.
  8. Carod-Artal FJ, Egido J.A. “Quality of life after stroke: the importance of a good recovery”. Cerebrovasc Dis. 2009; 27: 204-14.
  9. Sánchez Cabeza, A. “Terapia Ocupacional y Daño Cerebral Adquirido”. ACCIÓN PSICOLÓGICA, junio 2007, vol. 4, nº3, pp. 27-33.
  10. Instituto Guttmann-Hospital de Neurorrehabilitación. “Consideraciones respecto a un modelo asistencial planificado, eficaz, eficiente y de calidad acreditada para la atención especializada de las personas con Daño Cerebral Adquirido”. 2003. Documento de trabajo. Badalona.
  11. Benton, A.L., Sivan, A.B., Hamnsher, K. Varney, N.R. y Spreen, O. “Contributions to neuropsychocological assessment” (2ed). New York: Oxford University Press.
  12. Junqué, C., Bruna, O. y Marató M. “Traumatismos craneoencefálicos. Un enfoque desde la Neuropsicología y la Logopedia: Guía práctica para profesionales y familiares”. 2003. Barcelona: Masson.
  13. Parikh, S., Koch, M. y Narayan, R.K. “Traumatic brain injury”. Int Anesthesiol Clin, 2007, 45 (3), pp. 119-135.
  14. García M, Sánchez A, Miján E. Evaluación funcional y terapia ocupacional en el daño cerebral adquirido. 2002. Rehabilitación, 36: 167-175.
  15. Andelic et al. Disability and quality of life 20 years after traumatic brain injuri. Brain Behav. 2018; 8 (7): e01018.
  16. Arango-Lasprilla, Krch, Drew, De los Reyes Aragon y Stevens. Health-related quality of life of individuals with traumatic brain injuri in Barranquilla, Colombia. Brain Inj. 2012; 26 (6): 825-33.
  17. Jacobsson, Westerberg y Lexell. Health-related quality-of-life and life satisfaction 6-15 years after traumatic brain injuries in norther Sweden. 2010; 24 (9).
  18. Ávila Álvarez, A, Martínez Piédrola R, Matilla Mora R, Máximo Bocanegra M, Méndez Méndez B, Talavera Valverde MA et al. Marco de Trabajo para la práctica de la Terapia Ocupacional: Dominio y Proceso. 2da Edición [Traducción]. terapia-ocupacional.com [portal en Internet]. 2010 [mayo 2019]; [85p.]. Disponible en: http://www.terapia-ocupacional.com/aota2010esp.pdf Traducido de: American Occupational Therapy Asociation (2008). Occupational Therapy practice framework: Domain and process (2nd ed.).
  19. Gimeno, H., Pérez B., Cirez I., Berruta C.M., Barragan G. “Terapia ocupacional en educación”. Revista TOG. 2009; 6(4): 353-364.
  20. Jarus T. Motor learning and occupational therapy: the organization of practice. American Journal of Occupational Therapy. 1994; 48: 810-14.

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