Primeros auxilios ante un ataque de pánico

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Primeros auxilios ante un ataque de pánico

Este encerramiento supera ya ampliamente la quincena y nos enfrenta a muchas incertidumbres presentes y futuras. Casi con certeza, muchos de vosotros habréis sentido opresión en el pecho, dificultad para respirar, sensación de atragantamiento, temblores, mareos, sudores, molestias digestivas, sensación de extrañeza,…

En la mayoría de los casos, este malestar habrá sido pasajero y no muy intenso. Para determinadas personas, sin embargo, los síntomas se habrán convertido en una experiencia más prolongada y sumamente desagradable. Incluso habrá provocado la sensación de que estaban siendo víctimas de un infarto o de que estaban perdiendo la razón.

El ataque de pánico es una reacción bien conocida para los profesionales de la atención a la salud mental, los cuales saben cuán profunda es la huella de temor que deja en los individuos que la han sufrido (muchos más de los que quizá supongáis).

Suele durar entre 15-30 minutos. La peor parte de los síntomas se produce a lo largo de los primeros 10 minutos. Luego, la intensidad va bajando hasta que nos vamos normalizando. Es habitual que tras ese “terremoto psicofísico” sintamos cansancio, ya que nuestro ha sufrido una gran activación fisiológica.

Una vez comienzan los síntomas más intensos del ataque de ansiedad es difícil pararlo, pero sí hay cosas que podemos hacer para llevarlo lo mejor posible sin recurrir  necesariamente a servicios de urgencia, opción que suele convertirse en un nefasto círculo vicioso difícil de romper posteriormente.

Entonces, ¿qué herramientas están a nuestro alcance cuando sentimos que la ansiedad empieza a elevarse y se desencadena un ataque de pánico?

  • Un recurso básico es intentar controlar la respiración. Para frenar la respiración superficial y agitada característica de la ansiedad aguda, debes coger aire por la nariz de forma profunda sintiendo cómo llega el aire a los pulmones e hincha nuestro vientre. Después, suéltalo muy lentamente por la boca.
  • Un ayuda decisiva radica en tener clara la idea de que el pico de ansiedad es algo temporal, que pasará sin provocarte ningún daño posterior ni riesgo para tu bienestar ni par tu vida.
  • Es muy útil buscar un sitio tranquilo y sin apenas estímulos donde poder superar esa “crisis”, colocándote en una posición cómoda.
  • Si los ataques de pánico son reiterados, te será un buen apoyo que te acompañe una persona de confianza, que sepa lo que te pasa para que permanezca contigo durante esos momentos. Esa presencia en sí misma tranquiliza y genera seguridad.
  • Si conoces alguna técnica de relajación es momento de ponerla en práctica. La visualización de imágenes con connotaciones positivas puede ser útil. Por ejemplo, intentar pensar en algún lugar que nos transmita paz y seguridad. Suele ser una buena idea rescatar recuerdos de algún lugar donde hayas estado a gusto y feliz, como por ejemplo tu lugar de veraneo, jugueteando en el agua…

Si eres el acompañante de la persona que está teniendo un ataque de ansiedad o te encuentras que alguien que lo está sufriendo, también le puedes ayudar:

  • Explica que lo que le está pasando es un ataque de ansiedad y que pasará en no mucho tiempo.
  • Intenta mantener la calma y transmitirla tranquilidad, ya que eso la ayudará a sentirse más segura. Modular el volumen, el ritmo y el tono de la voz resulta una estrategia muy eficaz.
  • Escucha, sin interrupciones, argumentaciones, juicios ni pérdidas de paciencia.
  • Anima a que se siente y que a que se coloque en una postura cómoda.
  • Muéstrate cercano, pero no agobies. El que experimenta pánico, necesita sentirse acompañado, pero a la vez sentir que tiene su espacio.
  • Recuerda suavemente, con voz pausada y calma, que intente modular la respiración y explícale cómo debe hacerlo.

En cualquier caso, los profesionales de la Unidad de Salud Mental del Irf  nos ponemos a vuestra disposición para asesoraros sobre cómo aprender a “dominar” estos molestos síntomas o a profundizar con vosotros técnicas específicas y demostrada efectividad.

Nazaret García

Ana Isabel Sanz,

Unidad de Salud Mental

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