Factores de riesgo cardiovasculares (parte 1)

Factores de riesgo cardiovasculares (parte 1)

La OMS define factores de riesgo como cualquier rasgo, característica o exposición de un individuo que aumente su probabilidad de sufrir una enfermedad o lesión. En el caso de los factores de riesgo cardiovasculares son los que se asocian a una mayor probabilidad de sufrir una enfermedad cardiovascular.

Podemos clasificarlos en modificables que son aquellos sobre los cuales podemos actuar y no modificables, sobre los cuales no podemos actuar.

  • Modificables: dislipemia (elevación del colesterol y triglicéridos), tabaquismo, diabetes mellitus (DM), hipertensión arterial, obesidad, dieta, sedentarismo y estrés o depresión.
  • No modificables: factores genéticos, edad y antecedentes familiares de enfermedad cardiovascular temprana.

DISLIPEMIA

El colesterol es una sustancia grasa natural que se encuentra en todas las células del cuerpo siendo necesaria para producir hormonas (sexuales y tiroideas), formar las paredes celulares, sales biliares y vitamina D. La mayor parte se produce en el hígado, a partir de carbohidratos simples y ácidos grasos saturados (colesterol endógeno) aunque también se obtiene a partir de alimentos de origen animal (colesterol exógeno).

El colesterol se distribuye en el organismo por la sangre unido a unas proteínas de transporte y formando lipoproteínas. Existen dos tipos:

  • Lipoproteínas de alta densidad (HDL): comúnmente conocido como “colesterol bueno”, ya que su función es la de trasportar el colesterol que se encuentra en la sangre y llevarlo al hígado donde cumplirá las funciones citadas anteriormente, y así, evitar que este colesterol se acumule en las paredes vasculares.
  • Lipoproteínas de baja densidad (LDL): conocido como “colesterol malo”, ya que su función es trasportar el colesterol del hígado hacia los tejidos pudiendo acumularse en las paredes vasculares si sus niveles son elevados.

Los triglicéridos son otro tipo de lípido, siendo la forma ideal para el almacenamiento de energía en el organismo. Estos lípidos se almacenan en el tejido adiposo sirviendo de depósito (tejido subcutáneo), así como función protectora de algunos órganos como los riñones. También existe una producción endógena (a partir de hígado) y una producción exógena (a partir de los alimentos).

Son trasportados por la sangre unidos a proteínas y formando de nuevo como el colesterol lipoproteínas. Las de origen exógeno se llaman quilomicrones y las de origen endógeno VLDL.

El colesterol y triglicéridos elevados tampoco producen síntomas. Su diagnostico se hace midiendo los valores de ambos en una analítica sanguínea. Siendo sus valores normales:

  • Colesterol total
    Normal < 200mg/dl
    Normal – alto 200 – 240 mg/dl
    Alto >240 mg/dl
  • Colesterol LDL
    Normal < 100mg/dl
    Normal – alto 100 – 160 mg/dl
    Alto >160 mg/dl
  • Colesterol HLD
    Normal Normal >35 mg/dl en hombres y >40 mg/dl en mujeres
  • Triglicéridos
    Normal < 150mg/dl
    Normal – alto 100 – 500 mg/dl
    Alto >500 mg/dl

 

Para un control de los niveles normales de colesterol y triglicéridos basta con la prevención:

  • Reducir el consumo de grasas saturadas:
    • Productos de origen animal.
    • Algunos tipos de aceites (palma, coco).
    • Ácidos grasos trans (alimentos preparados).
    • Grasas hidrogenadas (bollería industrial, galletas, snaks…).
  • Limitar el consumo de azucares simples (azúcar, miel, bebidas azucaradas…).
  • Evitar bebidas alcohólicas.
  • Mantener un peso saludable.
  • Realizar ejercicio físico de manera regular.

 

TABAQUISMO

El tabaquismo es una enfermedad adictiva crónica, el Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT) lo considera como el factor de riesgo cardiovascular más importante.

En el fumador, la incidencia de patología coronaria es tres veces mayor que el resto de la población.  La posibilidad de padecer una enfermedad del corazón es proporcional a la cantidad de cigarrillos fumados al día y al número de años durante los que se fuma.

Por cada 10 cigarrillos que se fuman por día, el riesgo de muerte por enfermedad cardiaca aumenta un 18% en hombres y un 31% en mujeres.

La OMS considera el consumo de tabaco un trastorno que incluye un consumo perjudicial que causa problemas físicos o psicológicos, síndrome de dependencia y síndrome de abstinencia y también que cualquier cantidad consumida de tabaco puede tener efectos secundarios peligrosos.

Entre los múltiples efectos nocivos que puede producir el tabaco está la mayor incidencia de:

  • Enfermedad coronaria (infarto agudo de miocardio, enfermedad isquémica, angina y muerte súbita).
  • Accidente cerebrovascular.
  • Enfermedad vascular periférica.
  • Aneurisma de aorta abdominal.

Para su abordaje comenzaremos identificando a los fumadores en los diferentes ámbitos de salud y les daremos el Consejo Mínimo para dejar el tabaco. El Consejo Mínimo es la breve recomendación oportunista, sistemática de un miembro del personal sanitario realizada de forma personalizada en función del estado de disponibilidad del fumador.

También existe tratamiento farmacológico: sustitutivos de la nicotina como los parches, chiles y comprimidos, además de otros tratamientos farmacológicos que deberán ser indicados por su médico.

DIABETES MELLITUS (DM)

La diabetes es una enfermedad que se produce por la secreción inadecuada de insulina por parte del páncreas y/o a la disminución de su efecto en el organismo.

El riesgo de mortalidad de los pacientes diabéticos es el mismo que el de los no diabéticos que han sufrido un infarto de miocardio (alrededor del 20%) y este riesgo se triplica entre aquellos diabéticos que sufren infarto. La diabetes aumenta también el riesgo de arteriosclerosis carotídea. Alrededor del  13% de los pacientes diabéticos de más de 65 años ha sufrido un accidente cardiovascular.

También tiene complicaciones no vasculares como puede ser la retinopatía diabética, neuropatía y nefropatía.

Existen dos tipos de diabetes:

  • Diabetes mellitus tipo 1 (DM 1): suele aparecer antes de los 35 años, aunque puede diagnosticarse a cualquier edad. Las células del páncreas que fabrican la insulina se destruyen y dejan de producirla. Suele aparecer de forma brusca.
  • Diabetes mellitus tipo 2 (DM2): suele aparecer a partir de los 40, aunque puede darse también a cualquier edad. Se produce una resistencia progresiva de las células, sobretodo de las del hígado y músculos a la acción de la insulina producida.

La diabetes produce algunos síntomas: conocidos como las “tres P”.

  • POLIURIA (aumento del número de micciones).
  • POLIDIPSIA (aumento de la sed).
  • POLIFAGIA (aumento de las ganas de comer).

La glucemia en sangre la podemos conocer a través de una analítica sanguínea.

  1. Glucemia plasmática en ayunasa≥ 126 mg/dlb
  2. HbA1c ≥ 6,5 %b,c
  3. Glucemia plasmática a las 2 horas del test de sobrecarga oral a la glucosad≥ 200 mg/dlb
  4. Glucemia plasmática ≥200 mg/dl en pacientes con síntomas clásicos de hiperglucemia o crisis de hiperglucemia
  • El ayuno se define como la no ingestión de calorías durante un mínimo de 8 horas.
  • Una cifra diagnóstica de diabetes con cualquiera de estos test (salvo si hay síntomas de hiperglucemia o hiperglucemia severa), ha de confirmarse mediante una segunda determinación preferentemente con el mismo test.
  • La determinación debe realizarse con un método certificado por el National Glycohemoglobin Standardization Program, (NGSP) y estandarizado según el ensayo Diabetes Control and Complications Trial (DCCT).
  • Sobrecarga oral de glucosa con 75 gr.

 

La dieta y el ejercicio son esenciales para el control y tratamiento de la diabetes. Llevando a cabo una dieta saludable,  evitando aquellos alimentos ricos en ácidos grasos y colesterol, restringiendo el consumo de azucares, aumentando el consumo de de alimentos ricos en fibras (verduras) y fraccionando las ingestas a lo largo del día en 5 tomas, así podremos evitar los picos de hiperglucemia manteniendo niveles controlados de glucosa a lo largo del día.

Los diabéticos tipo 1 siempre van a necesitar una pauta medica con insulina subcutánea además de llevar a cabo una dieta saludable y ejercicio para el control de la glucemia en sangre. En cuanto a los pacientes diabéticos tipo 2 puede que baste con la dieta y el ejercicio para controlar esos niveles de glucemia. Si con ello no bastara su médico le prescribirá el uso de antidiabéticos orales y si aun con estos tampoco estuviera controlado le recomendaría el uso de insulina.

 

Laura Martín Argomániz.
Enfermera de la Unidad de Rehabilitación Cardiaca.

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