Terapia de “estimulación del lenguaje” a través del juego

El juego es el primer lenguaje del niño. Por medio de la actividad lúdica los pequeños interactúan con los objetos, desarrollan sus sentidos, adquieren habilidades, expresan fantasías, sentimientos, se relacionan con otras personas, adquieren pautas de conducta, imitan… A través del juego interiorizan la realidad circundante y expresan su mundo interior. El juego ofrece indicadores para entender al niño y observar su evolución física y mental.

Es necesario disponer de una amplia y variada colección de objetos y de juguetes que faciliten el juego individual y las actividades lúdicas socializadoras.

A los padres corresponde también implicarse en las actividades de juego porque con ellas mejorarán las condiciones de crianza y enriquecerán los estímulos del entorno familiar del niño, y también porque les facilitará la vinculación y la afectividad con su hijo.

El juego es un excelente recurso terapéutico, pero hay que tener en cuenta que los niños aprenden con mayor facilidad cuando disfrutan con lo que hacen y además lo comprenden, por dicho motivo hemos de adecuar nuestras propuestas lúdicas teniendo en cuenta:

  • Edad cronológica y nivel cognitivo.
  • Grado de autonomía motriz y funcional.
  • Los intereses lúdicos del niño.
  • Las habilitaciones necesarias para que el niño pueda realizar la actividad lúdica.
  • Los objetivos terapéuticos globales y específicos para cada trastorno (dificultades visuales, auditivas, hipotonía, espasticidad, rigidez, distonía, etc.).

Mediante el juego, se pretenden alcanzar los siguientes objetivos:

  • Ayudar a que el niño adquiera nuevas conductas y habilidades, y la mayor funcionalidad posible en todas las áreas del desarrollo, más concretamente en este caso, al lenguaje.
  • Conseguir del niño la mayor participación activa en el proceso de intervención lúdica.
  • En niños muy pequeños o bebés, mediante el juego motivamos su actividad, facilitamos el movimiento, propiciamos y corregimos deseos y acciones, etc.
  • En niños más mayores, mediante el juego evidenciamos las consecuencias y los objetivos de la acción terapéutica.