Fascitis plantar

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Fascitis plantar

La fascitis plantar es el motivo de consulta en los servicios de podología más común y cada vez más frecuente referido al pie en nuestro país y en todo el mundo. Se trata de un cuadro doloroso de aparición insidiosa en la región de inserción de la fascia plantar en el hueso del calcáneo. Las verdaderas tasas de incidencia y de prevalencia no  son bien conocidas pero se estima que puede llegar a afectar hasta al 10% de la población a lo largo de su vida. Pertenece a un grupo de patologías que se encuentran en el área del retropié denominadas talalgias.

El arco longitudinal interno funciona como un sistema de reparto de cargas, siendo la fascia plantar   una estructura de enorme resistencia, que discurre desde el hueso calcáneo hasta la zona de los dedos, se comporta como un estabilizador estático del arco longitudinal interno junto con los ligamentos plantares. Dentro de los estabilizadores dinámicos encontramos los tendones del flexor corto de los dedos, el abductor del quinto dedo y el abductor del primer dedo y como estabilizadores principales del arco longitudinal interno entroncáramos el tibial posterior, flexor largo del primer dedo y el flexor común de los dedos. Al afectarse de manera distinta los estabilizadores estáticos y dinámicos, se produce un aumento en la tensión de la fascia que lleva a la inflamación y al dolor del sitio de su inserción.

La Fascia plantar está compuesta por tejido conectivo denso principalmente de colágeno cuya función es la de transferir fuerzas para garantizar la propulsión entre otras. La fascia no es contráctil pero sí elástica. Esto quiere decir que no tiene la capacidad de contraerse, pero sí la de estirarse y almacenar energía elástica (el efecto muelle).

La aponeurosis plantar o fascia se compone de tres bandas: lateral, medial y central. La central es la dominante originándose en el tubérculo medial de la superficie plantar del calcáneo, donde se encuentra protegida por una almohadilla grasa. Desde allí viaja hasta los dedos del pie como una banda sólida dividiéndose en cinco bandas al pasar por las cabezas de los metatarsianos, para finalmente insertarse en las bases de las falanges proximales. Estas inserciones, se acortan funcionalmente cuando los dedos se extienden, ya que la fascia envuelve cada cabeza de los metatarsianos, tomando punto fijo en las misma.

El dolor en la fascitis plantar, suele aparecer con la bipedestación o la marcha prolongada, en los  primeros pasos de la mañana o después de un descanso prolongado. Radiológicamente a veces se acompaña de una exostosis ósea en forma de espolón, que parte de la apófisis medial de la tuberosidad posteroinferior del calcáneo, pero que en la mayoría de casos no es doloroso. La hiperextensión pasiva de los dedos reproduce la hipersensibilidad, al igual que la palpación local en la zona del talón o a lo largo del arco longitudinal interno.
Las causas específicas que originan la fascitis plantar son diversas. La etiología es desconocida en el 80% de casos y es muy importante la diferenciación de la fascitis con el resto de talalgias, Existen una serie de  factores de riesgo que influyen en la aparición de esta patología, entre los que se encuentran; La bipedestación prolongada y el aumento del índice de masa corporal por encima de 30 kg/m2, alteraciones biomecánicas del pie con aumento de la pronación, enfermedades sistémicas, síndrome de Reiter, enfermedades autoinmunes o microtraumatismos repetidos por prácticas deportivas u ocupacionales, como los corredores y bailarines, que implican una excesiva tracción de la fascia, como disminución de la movilidad de la articulación metatarsofalángica del hallux. y disminución de la flexión dorsal de la articulación del tobillo.

El pronóstico clínico de este tipo de procesos con un manejo terapéutico conservador en la mayoría de los casos, es habitualmente excelente, sobretodo cuando se comienza con el tratamiento en las primeras seis semanas del inicio de los síntomas, sin embargo  la prolongada duración de los síntomas como pueden ser 6 meses o más, el riesgo de cronicidad se incrementa en un porcentaje  significativo de casos y esto es lo que determina la importante repercusión en la persona que lo sufre.

Se le considera como un trastorno auto-limitado ya que en el 80% a 90% de los casos los síntomas desaparecen dentro de los 10 meses. Sin embargo, este intervalo de tiempo es frustrante tanto para los pacientes como para los profesionales y en algunos casos la sintomatología es recurrente. Con cierta asiduidad determina una moderada limitación funcional, por su localización y sintomatología, claramente condicionada por el tipo de actividad laboral desempeñada, generalmente incluyendo una deambulación y/o bipedestación prolongadas.

El diagnóstico se realiza mediante la historia clínica, imagen ecográfica y  la exploración física y biomecánica. El diagnóstico por imagen ecográfíca es el procedimiento muy habitual, por su inocuidad y ademas es económico. En el caso de la fascitis plantar, con esta prueba se observa un engrosamiento de la fascia con hipocogenicidad típico y calcificaciones ocasionales en su seno. Además podemos valorar roturas de la fascia, o bursitis subcalcáneas, pero no se observa el síndrome lesional.

Existen una gran variedad de tratamientos para la fascitis plantar, desde el fármaco del grupo de los AINEs, la fisioterapia hasta el uso de infiltraciones con corticoides, y soportes plantares conocidos comúnmente como plantillas.

Está claro que cuanto antes se diagnostique y se inicie el tratamiento, mayor es la probabilidad de éxito. El tratamiento debe ser intensivo, tratando las causas biomecánicas y anatómicas, y los factores de riesgo.Por ello es muy importante la combinación en estadios iniciales del tratamiento interdisciplinar entre podólogos y fisioterapeutas.

Dentro de los tratamientos descritos se ha observado una alta eficacia en los estiramientos de la musculatura posterior de la pierna, concretamente el Tríceps Sural. El uso de antiinflamatorios y frio local también puede ayudar a la remisión de los síntomas.

En cuanto al tratamiento ortopodológico existe un amplio abanico de opciones terapéuticas para la realización de la ortesis plantares ( plantillas a medida). Los estudios científicos abalan que el uso de Ortesis realizadas a medida y con materiales que modifiquen la pisada ayuda a la eliminación de la sintomatología y a la prevención de la recurrencia de la fascia plantar.

Jorge Gómez Triguero

Podólogo y Fisioterapeuta

Col: 838282697

Referencias:

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