Rehabilitación domiciliaria

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Rehabilitación domiciliaria

La rehabilitación domiciliaria es una posibilidad altamente extendida en nuestro contexto. De manera habitual, y por diferentes motivos hemos desarrollado esta posibilidad terapéutica, contando con sus beneficios y sus prejuicios. En el contexto actual, donde nos encontramos con un confinamiento parcial, y con la duda de ir a cualquier espacio donde podamos entrar en contacto con otras personas, es un momento donde la atención domiciliaria tiene mucho más sentido.

La atención a domicilio, es un recurso que permite proveer asistencia sanitaria para la resolución en el domicilio del paciente, problemas de salud, que por su situación de incapacidad física no puede desplazarse a un centro, entendiendo que el nivel de complejidad de los problemas de salud a resolver, no requiere la hospitalización del paciente.

No debemos olvidar que el domicilio es el hábitat natural de las personas, en él se ubica el núcleo familiar, es el sitio de referencia del paciente y llega a constituir la parte más importante de su historia personal. El domicilio se constituye en el espacio de calidez, intimidad, de acompañamiento, de comprensión permanente e incondicional, aspecto que cobra mayor importancia en el caso de pacientes con enfermedades crónicas.

La eficacia de la rehabilitación ha sido demostrada en muchos ámbitos, tanto traumatología, neurología, reumatología, geriatría… Esto es debido a que, al poder iniciarse en fases tempranas, aunque no se dispongan de los medios que se puede tener en un centro, ese factor, es algo que nos asegura un buen pronóstico.

Lo primero que debemos hacer es una valoración integral de la persona:

  1. Evaluación del paciente deben considerar cinco aspectos a evaluar:
    1. Causas de inmovilidad, pueden ser tan diversas como: problemas de salud (Accidente Vascular Cerebral, Enfermedad de Parkinson, artrosis, depresión, etc.), fármacos, miedo a las caídas, alteraciones de los órganos de los sentidos, factores sociales o ambientales (ancianos que viven solos).
    2. Grado de inmovilidad, aunque se puede clasificar de muchas maneras, podemos adoptar esta forma:
      1. el enfermo en cama de forma permanente.
      2. el enfermo se levanta de una silla solo o con ayuda.
      3. el enfermo está en silla de ruedas.
      4. el paciente camina con ayuda de otra persona.
      5. el paciente es relativamente autónomo en su domicilio.
    3. Dependencia para las actividades instrumentales de la vida diaria.
    4. Dependencia para las actividades básicas de la vida diaria.
    5. Complicaciones de la inmovilidad, su identificación es importante, a fin de tomar medidas para su prevención.
  2. Evaluación del medio:
    1. Barreras en el domicilio, como gradas, desniveles, alfombras, muebles en exceso, etc.
    2. Barreras arquitectónicas en el edificio, como si existe un ascensor, gradas, etc.
    3. Barreras en el entorno o barrio, como aceras estrechas, gradas, paso de peatones o semáforos, etc.
  3. Evaluación familiar y de la red social.
    1. Red familiar, aspecto importante en la evaluación del paciente, se la realiza mediante el genograma, o con otros instrumentos similares.
    2. Conviviente. Si el paciente vive solo en el domicilio o con el cónyuge.
    3. Ciclo Vital familiar (CVF). Se debe conocer, cuando el paciente vive con un hijo/a, y que repercusiones tiene la presencia en el hogar.
    4. Cambios de roles y funciones. Un enfermo crónico puede modificar funciones, roles, y relaciones en una determinada etapa del CVF, y esta modificación puede ser sana o patológica.
    5. Cuidador principal. Es importante la identificación de esta figura, ya que es habitualmente la persona de contacto y la que tomas las decisiones en salud en todo momento; es el nexo entre el equipo de salud y el paciente, apoyarla es muy importante para evitar haga el síndrome del cuidador.
    6. Red social. Con que apoyos cuenta el paciente y su familia por parte de amigos, vecinos, iglesia, y otros.
  4. Evaluación de riesgos.
    1. Por inmovilidad, son los más frecuentes, como por ejemplo las ulceras por presión, osteoporosis, debilidad muscular, hipotensión ortostática, etc.
    2. Desnutrición, es otro importante riesgo, debido a anorexia, dificultada para la preparación de los alimentos en cuanto a calidad y variedad.
    3. Otros riesgos: pérdidas sensoriales, incontinencia de esfínteres, y desorientación, aislamiento, desorientación, caídas, etc.

Una vez desarrollada la evaluación, pasaríamos a la intervención, que será el proceso más prolongado, y que es el definitorio de la atención.

La rehabilitación podrá ser muy distinta si esta es ejecutada por fisioterapia, por terapia ocupacional, o por un psicólogo. Las estrategias de intervención son muy distintas, pero tienen un objetivo común, Mejorar la calidad de vida de las personas.

Miguel Gómez

Director Gerente en el Instituto de Rehabilitación Funcional La Salle

Terapeuta Ocupacional en el Instituto de Rehabilitación Funcional La Salle

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