Neurorrehabilitación en pacientes con ictus

Neurorrehabilitación en pacientes con ictus

Neurorrehabilitación en pacientes con ictus

El ICTUS es la primera causa de discapacidad y dependencia en el adulto; la segunda causa de muerte en España y la primera en la mujer española.

Según la Federación Española de Daño Cerebral, el daño cerebral adquirido es definido como “una lesión que se produce en las estructuras cerebrales de forma súbita en personas que, habiendo nacido sin ningún tipo de daño en el cerebro, sufren en un momento posterior de su vida, lesiones en el mismo como consecuencia de un accidente o una enfermedad”.

Las principales etiologías del Daño Cerebral Adquirido son los accidentes cerebrovasculares (ACV) y los traumatismos craneoencefálicos (TCE). Otros grupos etiológicos de daño cerebral son los producidos por anoxias cerebrales (interrupción del aporte de oxígeno al cerebro generalmente por una parada cardiorrespiratoria, sobredosis por drogas, inhalación de humo o ahogamientos), los tumores y las infecciones cerebrales (entre las que destaca como más frecuente la encefalitis herpética).

Dentro del accidente cerebrovascular (también llamado Ictus) se distinguen dos grandes grupos: Ictus isquémicos (trombosis cerebrales, embolia y reducción del flujo sanguíneo) e Ictus hemorrágicos (hemorragia cerebral).

Desde el punto de vista de la neurorrehabilitación, el pronto inicio del tratamiento, su intensidad y duración adecuadas suponen una mayor recuperación funcional y una menor tasa de mortalidad, por lo que la tasa de institucionalización y estancia hospitalaria se verá disminuida.

Es imprescindible planificar el tratamiento de la forma más eficaz posible para que los pacientes puedan beneficiarse de un tratamiento neurorrehabilitador individualizado, que iniciado precozmente con la duración e intensidad necesaria durante el ingreso supongan una notable mejoría que, a largo plazo, pueda suponer el alta hospitalaria del paciente y posteriormente se pueda continuar con el tratamiento de forma ambulatoria.

Este tipo de tratamientos deben ser abordados por un equipo multidisciplinar, un equipo que trabaje de manera conjunta y en el que colaboren los distintos profesionales, para lograr un fin común que es la independencia del paciente.

En el IRF, este trabajo se consigue gracias a un equipo formado por médicos, terapeutas ocupacionales, fisioterapeutas, neuropsicólogos, optometristas, podólogos, psicólogos, logopedas y especialistas en suelo pélvico.

La terapia ocupacional juega un papel fundamental en el equipo multidisciplinar, tanto en el entrenamiento dirigido a la independencia en Actividades de la vida diaria como en la rehabilitación de la extremidad superior, para conseguir el máximo nivel de recuperación funcional tras la lesión. En cuanto al trabajo de miembros superiores, se trabaja sobre diferentes componentes sensitivo-motores, como son la fuerza, coordinación, resistencia, destreza, sensibilidad y propiocepción, todo ello a través de métodos de tratamiento específicos neurológicos como son: Reaprendizaje Motor Orientado a Tareas, Terapia de Espejo, Terapia de Restricción del lado sano, Perfetti, Bobath, Nuevas tecnologías aplicadas a la rehabilitación neurológica etc. Éstas últimas, representan una alternativa para las personas con discapacidad respecto a las técnicas tradicionales de rehabilitación. En muchos casos permiten desarrollar un método de comunicación con determinados pacientes, además de fomentar la motivación de los mismos al realizar las actividades propuestas por el terapeuta. Permiten realizar actividades terapéuticas en un ambiente de trabajo distinto, lo que facilita que los pacientes salgan de la rutina diaria de trabajo.

Desde nuestro centro de trabajo apostamos por nuevos elementos de rehabilitación, que nos permiten alcanzar los objetivos propuestos, complementando así los programas de rehabilitación ya existentes. Estos métodos de trabajo, están basados en la evidencia científica y por lo tanto ofrece distintos tratamientos basados en las técnicas de rehabilitación neurológica que mayores beneficios han demostrado, según los últimos estudios científicos, para ofrecer la mejor recuperación posible de los pacientes.

El objetivo último y principal de la Terapia ocupacional en pacientes que han sufrido un Ictus, es conseguir el mayor grado posible de independencia funcional, por lo que es muy importante extrapolar todas las actividades, técnicas, los entrenamientos y destrezas conseguidas desarrolladas en un contexto clínico, en un contexto real, en el propio domicilio y entorno de la persona.

Arantxa Vázquez Mayor
Terapeuta Ocupacional
IRF La Salle

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