Inestabilidad de hombro. Qué es y cómo se trata 

Inestabilidad de hombro. Qué es y cómo se trata

Inestabilidad de hombro. Qué es y cómo se trata

¿Qué es un hombro inestable?

La articulación del hombro es, sin duda, la articulación con mayor movilidad de nuestro cuerpo. Por ello, esta articulación también es, potencialmente, la más inestable de todas (1). La inestabilidad de hombro es una disfunción del brazo que se asocia a una pérdida del movimiento normal del hombro, así como, normalmente, a la presencia de dolor y también a la posible aparición de cierto miedo cuando tenemos que mover el brazo, lo cual repercute sobre las actividades de nuestro día a día (2,3).

En términos prácticos, existen dos elementos característicos, dos síntomas que se encuentran presentes en casos de inestabilidades de hombro: sentir el hombro “suelto”, como si “fuera a salirse de su sitio”; unido a una sensación de incomodidad con nuestro hombro que, aunque habitualmente, no siempre va acompañada de dolor (4).

¿Cómo se produce una inestabilidad de hombro y cómo puedo detectarla?

La inestabilidad de hombro puede ser secundaria a un traumatismo, es decir, a consecuencia de una lesión producida en la extremidad superior (2). Sin embargo, la presencia de una inestabilidad de hombro también puede tener un origen no traumático, como por ejemplo, a consecuencia de un uso repetido de la articulación (3).

Aunque actualmente no existe un consenso universal para clasificar los distintos casos o tipos de inestabilidad de hombro (2), se ha desarrollado sin embargo, un criterio que ayuda a evaluar y detectar este tipo de trastorno musculoesquelético atendiendo a cuatro aspectos generales y que en inglés recibe se conoce con el acrónimo FEDS (Frequency, Etiology, Direction, Severity). En primer lugar, se evalúa la frecuencia de episodios que le hayan ocurrido a la persona durante el último año. Asimismo, se tiene en consideración si el episodio de inestabilidad se ha producido como consecuencia de una lesión o traumatismo. El tercer aspecto a tener en cuenta es la dirección (hacia atrás, hacia delante o inferiormente) en la que aparece la sensación de que el hombro “fuera a salirse de su sitio”, y que debe confirmarse mediante la exploración clínica por parte del fisioterapeuta. Por último, se tiene en cuenta si ha llegado a producirse una dislocación del hombro en esos episodios de inestabilidad, es decir, si la persona ha necesitado ayuda para volver a colocarse el hombro (4).

¿Qué síntomas produce?

Es importante recordar que, aunque actualmente el criterio FEDS ha mostrado ser una herramienta válida y fiable a la hora de evaluar la inestabilidad de hombro (2), es fundamental valorar la presencia de los dos elementos característicos a los que hemos hecho referencia inicialmente: una sensación de incomodidad con nuestro hombro (acompañada habitualmente de dolor) y la sensación de que el hombro “vaya a salirse de su sitio” o que este “suelto”

¿Qué tratamiento se puede realizar?

Habitualmente, tras una dislocación reciente del hombro en dirección anterior, pero sin fractura ósea, el tratamiento suele consistir en una inmovilización del brazo (normalmente dos semanas) hasta que el dolor se ha reducido en intensidad, para después empezar a realizar ejercicios de movilidad. En el resto de casos en los que no haya ocurrido una dislocación, la rehabilitación mediante ejercicio terapéutico es, de forma general, la primera opción de tratamiento (2).

Existen múltiples protocolos publicados basados en aspectos fisiológicos y características biológicas de la articulación del hombro (5), no obstante, a continuación se resumen las pautas de ejercicio recomendadas durante el proceso de rehabilitación mediante ejercicio terapéutico en las inestabilidades de hombro:

  • Contracciones isométricas de escápula
  • Elevaciones de hombro, al principio sin peso en las manos
  • Ejercicios de rotación externa e interna en el plano escapular a 0 grados de abducción
  • Ejercicios de flexión de hombro
  • Ejercicios de “empuje” a 90 grados de flexión de hombro
  • Ejercicios de rotación interna y externa a 90 grados de abducción
  • Fortalecimiento de deltoides anterior, medio y posterior con brazo de palanca corto (codo flexionado)

Es importante realizar una progresión adecuada de los ejercicios bajo la supervisión del fisioterapeuta, comenzando por movimientos controlados en los que la mano este en contacto con una superficie estable como una mesa o una pared. Posteriormente, se recomienda avanzar hacia ejercicios en piscina (hidroterapia) y entrenamientos donde los objetivos de la rehabilitación se centren en mejorar la fuerza y resistencia de la musculatura del brazo (2).

Eduardo Gamboa Rodríguez. Fisioterapeuta del IRF 

Referencias

  1. Cuéllar R, Ruiz-Ibán MA, Cuéllar A. Anatomy and Biomechanics of the Unstable Shoulder. Open Orthop J. 2017;11:919–33.
  2. Jull G, Moore A, Falla D, Lewis J, McCarthy C, Sterling M. Grieve’s Modern Musculoskeletal Physiotherapy : Vertebral Column and Peripheral Joints. Elsevier Health Sciences UK; 2015. 669 p.
  3. Jaggi A, Lambert S. Rehabilitation for shoulder instability. Br J Sports Med. 2010 Apr 1;44(5):333–40.
  4. Kuhn JE. A new classification system for shoulder instability. Br J Sports Med. 2010 Apr 1;44(5):341–6.
  5. K G, A G. The effectiveness of rehabilitation for nonoperative management of shoulder instability: a systematic review. J Hand Ther. 2004;17(2):229–42.
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