Fisioterapia basada en evidencia científica en Esclerosis Múltiple

En este post nos gustaría hablar de los programas de intervención de fisioterapia basados en evidencia científica y sus beneficios en personas con esclerosis múltiple.

La esclerosis múltiple (EM) es una enfermedad del sistema nervioso central en la que se produce una destrucción de la mielina. Cuando la mielina se pierde, la conducción nerviosa no se produce con normalidad ni a la misma velocidad, de forma que la función se ve alterada. En las zonas donde se ha destruido la mielina, aparecen cicatrices o placas. (1, 2, 3)

Estas alteraciones se presentan comúnmente al principio como síntomas visuales (pérdida de visión, diplopía) y alteraciones neurológicas (debilidad, parestesias, desequilibrio…). Durante la evolución, aunque pueden aparecer durante cualquier estadio de la enfermedad, se pueden establecer alteraciones como astenia, atrofia óptica, debilidad muscular, afectación de los esfínteres y alteraciones del tono muscular. (1)

En función de la evolución, existe una clasificación de distintos tipos de EM, que ya explicamos en post anteriores: ¿Cómo puede ayudar la terapia ocupacional a personas con esclerosis múltiple?

Intervención en Esclerosis Múltiple desde Fisioterapia

Lo más recomendable es que las personas con esclerosis múltiple sean evaluadas de forma regular por especialistas, reciban un seguimiento y realicen un tratamiento de mantenimiento individualizado (3).

El pronóstico de la esclerosis múltiple es variable, dependiendo del tipo, la gravedad y la ubicación de las placas. La intervención desde fisioterapia debe responder a las necesidades del paciente y adaptarse a los cambios que suponen tanto la progresión de la enfermedad como otras circunstancias (empleo, situación de embarazo, envejecimiento, etc.) (1). Otros criterios de actuación son la individualización, involucrar a la familia y los cuidadores y establecer ritmos adecuados teniendo en cuenta la fatiga. (4)

Considerando siempre que cada paciente necesita un plan individualizado, los objetivos generales dentro del proceso rehabilitador son mantener un estilo de vida activo, realizar ejercicios de fuerza, entrenamiento aeróbico y de flexibilidad, realizar un entrenamiento funcional (equilibrio, marcha, etc.), y evitar factores desencadenantes de exacerbaciones de la enfermedad.
Como objetivos específicos, se exponen los siguientes (5):

  • Normalizar el tono muscular y reducir el dolor en la medida de lo posible.
  • Mejorar rangos articulares y flexibilidad muscular.
  • Mejorar la fuerza muscular.
  • Aumentar la resistencia.
  • Mejorar el equilibrio y prevenir caídas.
  • Entrenar la marcha.
  • Prevenir alteraciones posturales.
  • Mejorar la movilidad funcional.

En cuanto al tipo de tratamiento o técnicas de intervención, encontramos evidencia científica sobre los beneficios de la fisioterapia en esclerosis múltiple en los siguientes casos (5,7):

  • Ejercicio terapéutico para mejorar la calidad de vida, reducir la fatiga y mejorar factores funcionales como la fuerza y la movilidad.
  • Ejercicios para mejorar el equilibrio.
  • Mejorar la fuerza muscular.
  • Entrenamiento y ejercicios para mejorar la marcha.
  • Ejercicios aeróbicos y de resistencia.
  • Entrenamiento de la estabilidad del “core”.
  • Terapia acuática.
  • Constraint-induced movement therapy (CIMT).
  • Algunas modalidades de electroterapia (como FES, o electroterapia con feedback en suelo pélvico).
  • Terapia manual.

Por otro lado, la intervención desde fisioterapia debe enmarcarse en un proceso rehabilitador multidisciplinar (3,5,6) que cuente con profesionales como el terapeuta ocupacional, el logopeda, el neuropsicólogo, el neurólogo y el optometrista. De esta manera, la persona con esclerosis múltiple se beneficiará de una mejora en su actividad y su participación, y, por lo tanto, en su calidad de vida (4).

Marta Pérez Seco
Fisioterapeuta de la Unidad de Rehabilitación Neurológica

Bibliografía

  1. Stokes M., Stack E. “Fisioterapia en la rehabilitación neurológica” (3 ed.). 2013. Barcelona: Elsevier.
  2. Micheli F, Fernández-Pardal M. “Neurología” (2 ed.). 2011. Buenos Aires: Médica Panamericana.
  3. Khan F., Turner‐Stokes L., Ng L., Kilpatrick T., Amatya B. “Multidisciplinary rehabilitation for adults with multiple sclerosis”. 2007. Cochrane Database of Systematic Reviews. Issue 2. Art. No.: CD006036. DOI: 10.1002/14651858
  4. Bisbe- Gutiérrez M., Santoyo- Medina C., Segarra-Vidal VT. “Fisioterapia en neurología. Procedimientos para restablecer la capacidad funcional”. 2012. Madrid: Médica Panamericana.
  5. Dressendorfer R., Palmer E. “Clinical Review. Multiple Sclerosis (Physical Therapy)”. 2017. Glendale: Cinahl Information Systems.
  6. National Institute for Health and Care Excellence. “Multiple Sclerosis. Management of multiple sclerosis in primary and secondary care. Clinical guideline 186: Methods, evidence and recommendations”. 2014. National Clinical Guideline Centre.
  7. Heine M., van de Port I., Rietberg M.B., van Wegen E.E.H., Kwakkel G. “Exercise therapy for fatigue in multiple sclerosis”. 2015. Cochrane Database of Systematic Reviews, Issue 9. Art. No.: CD009956. DOI: 10.1002/14651858

 

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