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Optometría y Rehabilitación Visual

OptometríaLa Óptica-Optometría es una profesión sanitaria e independiente en la asistencia primaria. Se ocupa de prevenir, detectar y resolver problemas visuales, mejorando la eficacia y rendimiento del sistema visual.

Del cuidado de la visión se ocupan varios profesionales.  Por un lado, están los oftalmólogos que son médicos especializados en el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades oculares.  Y por otro lado están los optometristas que se dividen en clásicos, funcionales y comportamentales.  Los optometristas clásicos son los que se ocupan de conseguir la mejor agudeza visual de lejos prescribiendo correcciones ópticas en gafas o lentes de contacto.  Los optometristas funcionales mejoran el funcionamiento visual para eliminar las dificultades visuales.  Y, por último, los optometristas comportamentales o neurooptometría, que observa a la persona en su totalidad, tratando de comprender cómo la persona usa su sistema visual, y así poder crear un plan de trabajo que permita realizar cambios para mejorar el rendimiento visual, y adecuar el sistema visual a las necesidades del individuo. La Optometría Comportamental-Cognitiva es una especialidad de la Optometría que trabaja especialmente el campo del Desarrollo y del Aprendizaje.

El 70 % de la información que recibimos es información visual, de forma que cualquier alteración a nivel visual nos va a afectar directamente a la hora de movernos, de colocarnos, de mantener el equilibrio, de estudiar, de trabajar, de realizar deportes, de conducir… De ahí que el optometrista pueda trabajar con muchos profesionales diferentes ayudando a cada persona en lo que más necesite.

¿QUÉ PROBLEMAS SE PUEDEN TRABAJAR DESDE LA OPTOMETRÍA?

  • Problemas de aprendizaje. Estos aparecen en muchos casos porque los niños no tienen una buena binocularidad en cerca, impidiéndoles enfocar, dirigir sus ojos a las letras, seguir un texto o comprender lo que leen.
  • Dificultades en el trabajo. Al igual que en niños, el aumento de la fatiga y las malas posturas provocan que el rendimiento baje considerablemente.
  • Conducir. Podemos sentirnos incómodos e inseguros conduciendo por no tener una buena calidad de la visión periférica.
  • Práctica de deporte. Puede ser que me dedique a deportes de pelota y no sea capaz de coger la pelota o de coordinarme con mis compañeros porque la visión periférica esté reducida, tenga una mala coordinación ojo-mano, mi tiempo de reacción sea reducido…, o puede que mi equilibrio esté alterado, por ejemplo, por una mala percepción espacial, y que, por ello, no quiera ni levantarme de la silla o salir a la calle.
  • En los casos graves como estrabismos, traumatismos, cirugías o daño cerebral, tenemos la opción de poder valorar no sólo la cantidad de agudeza visual que tenemos, sino también diagnosticar y tratar problemas de desarrollo motor, de lateralidad y de direccionalidad, problemas de procesamiento de la información. Podemos hacer una reeducación visuocognitiva o utilizar filtros, lentes, prismas posturales, prismas compensatorios… y así dar a cada persona el mejor tratamiento para su disconfort visual

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